La directora gerente del Fondo Monetario Internacional habló en un panel junto a Luis Caputo durante las reuniones anuales del organismo en Bangkok. El ministro respondió que el proceso ya está en marcha y defendió el programa económico.
La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, sostuvo que la Argentina podría cancelar su deuda con el organismo antes de 2034, el año previsto para los últimos vencimientos. Lo dijo en un panel sobre la economía global realizado en Bangkok, Tailandia, en el marco de las reuniones anuales del FMI y el Banco Mundial.
Para ilustrar su expectativa, Georgieva recurrió a una comparación con Grecia: anticipó que la Argentina hará como ese país y pagará, y afirmó que no se puede gastar continuamente más de lo que se tiene. Grecia atravesó una profunda crisis de deuda soberana y un extenso programa de ajuste, tras el cual canceló de manera anticipada parte de sus compromisos con el Fondo.
La respuesta de Caputo
El ministro de Economía, Luis Caputo, compartió el panel con la titular del FMI, con el responsable de finanzas de Tailandia y con el gobernador del Banco Central de Nigeria, Olayemi Cardoso. Ante el comentario de Georgieva, Caputo respondió que eso ya está ocurriendo y lo definió como un gran desafío para la Argentina.
El ministro defendió el programa económico del Gobierno, destacó el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) como herramienta para atraer proyectos y anticipó mejores resultados en los próximos años.
Expectativa, no calendario
Las palabras de Georgieva expresan una expectativa y no un cronograma acordado. La Argentina es el mayor deudor del FMI y sus compromisos con el organismo se extienden por varios años, lo que convierte la relación con el Fondo en una variable central de la política económica.
Lectura política
El respaldo público de la titular del FMI llega en un momento en que el Gobierno busca consolidar la confianza de los mercados y del propio organismo en su programa. Para sus críticos, en cambio, la comparación con Grecia remite a los costos sociales de un ajuste prolongado. Entre ambas lecturas, el desafío será sostener los pagos sin resentir aún más una actividad que, en varios sectores, todavía no muestra señales firmes de recuperación.
