Maquinaria agrícola circulando por una ruta del ChacoMaquinaria agrícola en Chaco. Foto: Horacio Cambeiro / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)

Según un informe del IIEP de la UBA y el Conicet, en julio se perdieron 12.700 puestos asalariados privados y desde noviembre de 2023 ya suman 266.000. La industria y el comercio concentran las mayores bajas.

El empleo asalariado registrado en el sector privado volvió a caer en julio y acumula catorce meses consecutivos en baja. Según un informe del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la UBA y el Conicet, en ese mes se perdieron 12.700 puestos, con lo que la cantidad de empleos formales destruidos desde noviembre de 2023 llega a 266.000.

Con esa contracción, el nivel de ocupación privada formal retrocedió a valores similares a los de mayo de 2014. Según los datos desestacionalizados del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), en julio había cerca de 6,1 millones de asalariados registrados en empresas privadas.

Las cifras

En la comparación interanual, la pérdida alcanza a 134.000 puestos, un 2,1% menos. Frente al máximo histórico de la serie, registrado en agosto de 2023, la caída ya llega al 4,7%.

Producción y empleo, desacoplados

El informe subraya una brecha entre la actividad y el empleo: mientras la economía acumuló crecimiento en el período, el empleo privado registrado cayó un 4,2%. La Encuesta de Indicadores Laborales del Ministerio de Capital Humano, que releva empresas medianas y grandes, mostró caídas en mayo y junio y un estancamiento en julio y agosto.

Dónde se pierden los puestos

En julio, ocho de los trece sectores relevados registraron bajas. La industria manufacturera perdió 2.800 puestos y el comercio 3.800, una dinámica que se repite sin interrupciones desde septiembre de 2025.

Una tendencia que preocupa

Los datos coinciden con otros indicadores recientes, como la caída de la actividad en agosto y el bajo uso de la capacidad instalada industrial. La combinación de menos empleo formal y salarios registrados que siguen por detrás de la inflación explica buena parte de la tensión social en torno a la capacidad de los hogares para llegar a fin de mes.