Maquinaria agrícola circulando por una ruta del ChacoMaquinaria agrícola en Chaco. Foto: Horacio Cambeiro / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)

El INDEC informó que el uso de la capacidad instalada fue del 58,5% en agosto, apenas por encima de julio pero por debajo del 59,6% de un año atrás. La metalmecánica y la industria automotriz muestran los retrocesos más fuertes.

La industria argentina sigue operando con buena parte de su capacidad ociosa. Según el último informe del INDEC, la utilización de la capacidad instalada fue del 58,5% en agosto de 2026, por debajo del 59,6% registrado en el mismo mes de 2025. En la comparación mensual hubo una leve mejora: en julio el indicador había sido del 58,2%.

El dato confirma un escenario de estancamiento: las fábricas producen un poco más que el mes anterior, pero todavía menos que un año atrás.

Los sectores que traccionan

Las ramas que operan por encima del promedio son la refinación de petróleo (88,8%), las industrias metálicas básicas (70,1%), alimentos y bebidas (66,4%), sustancias y productos químicos (65,2%) y papel y cartón (61,3%). Se trata, en general, de actividades ligadas a la energía, a los insumos básicos o al consumo esencial.

Los más golpeados

En el otro extremo, la metalmecánica, excepto automotores, utilizó apenas el 35,9% de su capacidad, casi nueve puntos menos que en agosto de 2025. El INDEC lo atribuye a la menor fabricación de maquinaria agrícola, que cayó un 37,9% interanual, y de aparatos de uso doméstico, que bajó un 28%.

La industria automotriz operó al 46,2%, frente al 53,3% de un año antes, por una menor producción de unidades. También quedaron por debajo del promedio caucho y plástico (40,9%), tabaco (44,4%), textiles (44,6%), edición e impresión (53,4%) y minerales no metálicos (54,5%).

En alimentos, pese a ubicarse por encima de la media, se observó una baja en la producción de carne vacuna, que retrocedió un 8,1% interanual, en línea con una caída del 13,2% en el volumen de consumo interno informada por la Secretaría de Agricultura.

Qué indica el dato

La capacidad instalada es un termómetro de la actividad fabril y de la demanda. Un nivel cercano al 58% implica que más de cuatro de cada diez máquinas permanecen paradas, lo que desalienta nuevas inversiones y presiona sobre el empleo industrial. La brecha entre los sectores vinculados a la energía y los orientados al mercado interno refleja una economía de dos velocidades, en la que la recuperación todavía no alcanza a las ramas más dependientes del consumo y del crédito.