La Plaza de Mayo vista desde el CabildoPlaza de Mayo. Foto: The Cosmonaut / Wikimedia Commons (CC BY-SA 2.5)

La jornada, que incluye la entrega gratuita de calzado, busca visibilizar la caída de la producción y del empleo en el sector. La cámara empresaria y el gremio anunciarán una movilización nacional entre el 17 y el 19 de noviembre.

La industria del calzado lleva su reclamo a la Plaza de Mayo. Este martes, desde las 14, se realiza un «zapatazo solidario» en defensa de la producción nacional, una jornada que incluye la entrega gratuita de calzado a quienes lo necesiten y que busca visibilizar la crisis del sector.

La convocatoria fue impulsada por Lito Albano, empresario y dueño de la marca Luna Chiara, quien explicó que la actividad forma parte de un plan de lucha frente a la caída de la producción y el deterioro de la actividad industrial y comercial.

Hacia una movilización nacional

La jornada tendrá una segunda instancia con una conferencia de prensa junto a la Cámara de la Industria del Calzado y la Unión de Trabajadores de la Industria del Calzado de la República Argentina (UTICRA), en la que se anunciará la fecha de una movilización nacional prevista para entre el 17 y el 19 de noviembre.

Albano cuestionó con dureza el rumbo económico del Gobierno, al que responsabilizó por el deterioro de la industria y el comercio. Según sostuvo, el sector lleva meses movilizándose porque en las fábricas «ya no hay nada para hacer».

Un sector golpeado

El reclamo del calzado se suma a otros indicadores que muestran las dificultades de la industria orientada al mercado interno: la caída de la actividad manufacturera en agosto, el bajo uso de la capacidad instalada y la pérdida sostenida de empleo formal en la industria y el comercio. A eso se agregan anuncios de suspensiones de producción en otras ramas, como la automotriz.

Dos visiones

Para el Gobierno, la apertura comercial y la desregulación son necesarias para bajar precios y mejorar la competitividad. Para buena parte de la industria liviana, intensiva en mano de obra, la combinación de importaciones más baratas, consumo débil y costos internos elevados pone en riesgo la continuidad de fábricas y puestos de trabajo. La movilización de noviembre será una nueva prueba de esa tensión.