En su viaje número 19 a Estados Unidos como presidente, Javier Milei recibió un premio en una gala conservadora, se mostró con Eduardo Bolsonaro y ratificó su apoyo a Flávio Bolsonaro frente a Lula da Silva, a días de la segunda vuelta en Brasil.
Javier Milei volvió a viajar a Estados Unidos, en lo que constituye su visita número 19 a ese país desde que asumió la presidencia. Esta vez el destino fue Washington, donde participó de la Gala del Mes de la Herencia Hispana organizada por la plataforma conservadora Latino Wall Street.
Durante el evento, el mandatario fue distinguido con un reconocimiento al «Liderazgo e Impacto Global» y se mostró junto a Eduardo Bolsonaro, hijo del expresidente brasileño Jair Bolsonaro. La imagen tuvo un mensaje político directo: Milei reafirmó su respaldo a Flávio Bolsonaro, que disputará la presidencia de Brasil contra Luiz Inácio Lula da Silva en la segunda vuelta.
El discurso
En su intervención, Milei defendió su alineamiento con Washington y con las expresiones de la derecha latinoamericana. Afirmó que su gobierno apoyó a quienes, en la región, se identifican con lo que él denomina las ideas de la libertad, y dirigió nuevas críticas al oficialismo brasileño. También repasó los resultados electorales recientes en Ecuador, Bolivia, Honduras, Chile, Perú y Colombia.
Diplomacia con el principal socio comercial
El gesto no es menor en términos diplomáticos. Brasil es el principal socio comercial de la Argentina, y un pronunciamiento abierto del presidente a favor de uno de los candidatos en plena campaña rompe con la tradición de prescindencia que suelen mantener los jefes de Estado ante elecciones de países vecinos. Sectores de la oposición y del ámbito diplomático cuestionaron tanto ese posicionamiento como la frecuencia de los viajes presidenciales con agenda ideológica o privada.
Desde el oficialismo, en cambio, estos viajes se presentan como parte de una estrategia de inserción internacional y de construcción de alianzas con gobiernos y espacios afines.
Lo que puede venir
El resultado del balotaje brasileño tendrá consecuencias directas para la relación bilateral. Un triunfo de Flávio Bolsonaro consolidaría un eje ideológico regional con el gobierno argentino; una reelección de Lula, en cambio, obligaría a recomponer un vínculo que ya atravesó momentos de frialdad y que ahora suma un nuevo antecedente de intervención explícita en la política interna del país vecino.
