La Cámara de Diputados chilena aprobó resoluciones para reforzar su postura en la zona austral y un buque prevé llevar mercadería de Punta Arenas a las islas en noviembre. El canciller Pablo Quirno bajó el tono, mientras un proyecto del peronismo propone quitar beneficios impositivos a las empresas chilenas.
Mientras el Gobierno avanza en su estrategia judicial contra el proyecto petrolero Sea Lion, se abrió un frente inesperado con Chile. El buque Danstar, de bandera chilena, tiene previsto transportar en noviembre mercadería e insumos desde Punta Arenas hacia las Islas Malvinas, en lo que se presenta como una ruta marítima privada.
La novedad llegó en paralelo a una fuerte señal política del otro lado de la cordillera. El 6 de octubre, la Cámara de Diputados de Chile aprobó en una sesión especial siete resoluciones que instan al presidente José Antonio Kast a adoptar una posición más firme sobre la zona austral. No son vinculantes, pero fueron respaldadas incluso por el bloque oficialista, pese a la buena relación entre Kast y Javier Milei.
Qué reclama el Congreso chileno
Las resoluciones reafirman la vigencia de los tratados limítrofes, destacan la importancia del Estrecho de Magallanes y piden reforzar la presencia militar y el presupuesto de la región de Magallanes. Una de ellas, aprobada por 60 votos a favor y 31 en contra, exige anteponer el interés nacional chileno a la afinidad política con el gobierno argentino.
Otras dos apuntan directamente a la Argentina: reclaman la derogación del Decreto 457/2021, que define el Estrecho de Magallanes y el Paso Drake como espacios compartidos, algo que en Chile se considera una afectación de su soberanía.
Las voces del gobierno chileno
El biministro de Economía y Minería, Daniel Mas, dijo que ven «con buenos ojos cualquier comercio de chilenos» con las islas si puede realizarse con reglas claras. El ministro de Defensa, Fernando Barros, sostuvo que la navegación fuera del estrecho «no puede ser restringida ni condicionada», aunque desde Buenos Aires no hubo ningún anuncio sobre medidas para impedir el viaje.
La respuesta argentina
El canciller Pablo Quirno buscó descomprimir. Afirmó que «en este momento no tenemos notificación oficial de un barco chileno yendo a Malvinas», advirtió que hay sectores en Chile que buscan enfrentar a los dos países y destacó la relación con el gobierno de Kast, a la que definió como una «oportunidad histórica».
Desde Tierra del Fuego, el intendente de Río Grande, Martín Pérez, envió una carta al embajador chileno para expresar su «malestar y preocupación», aunque aclaró que Chile es un «aliado estratégico».
La propuesta que encendió a Chile
El diputado entrerriano Guillermo Michel presentó un proyecto para que el Poder Ejecutivo denuncie el tratado de protección de inversiones y el convenio para evitar la doble imposición con Chile. Así, las empresas chilenas perderían beneficios impositivos en la Argentina. «Si Chile quiere hacer negocios con los isleños, no le demos beneficios económicos», planteó, al señalar que el apoyo logístico a las islas depende sobre todo de Chile, con un vuelo semanal y ahora la nueva ruta marítima.
La iniciativa generó rechazo inmediato en el Parlamento chileno: legisladores de las comisiones de Relaciones Exteriores y de Defensa la calificaron de «irresponsable» y de «agresión directa a la estabilidad jurídica» entre ambos países.
Un equilibrio delicado
El episodio expone la dificultad de sostener al mismo tiempo dos objetivos: presionar al Reino Unido por la explotación de hidrocarburos y preservar la alianza política con Kast. La forma en que la Cancillería gestione el viaje del Danstar será una prueba para ese equilibrio.
