Rafael Grossi, director general del OIEARafael Grossi. Foto: IAEA Imagebank / Wikimedia Commons (CC BY 2.0)

Los tres principales candidatos, entre ellos el argentino que encabeza el OIEA, fueron bloqueados por miembros permanentes del Consejo de Seguridad. La disputa entre Estados Unidos y China, y el reclamo para que por primera vez una mujer ocupe el cargo, traban la sucesión de António Guterres.

La elección del próximo secretario general de las Naciones Unidas sigue estancada. El Consejo de Seguridad fracasó el viernes en su sexta votación secreta y ninguno de los tres principales candidatos logró superar los vetos de los miembros permanentes.

Los aspirantes son la costarricense Rebeca Grynspan, la guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett y el argentino Rafael Grossi, actual director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).

Los números

Grynspan obtuvo 9 votos a favor y 5 en contra; Rodrigues-Birkett y Grossi sumaron 8 a favor y 6 en contra cada uno. Los tres recibieron dos vetos de miembros permanentes, lo que los dejó automáticamente afuera en esta ronda.

Por primera vez en este proceso, los cinco miembros permanentes (Estados Unidos, China, Rusia, Francia y el Reino Unido) votaron con boletas de color rojo y los diez no permanentes con boletas blancas. Eso permitió identificar con claridad cuántos rechazos provenían de quienes tienen poder de veto, algo que no ocurría en las cinco votaciones anteriores.

Una pulseada geopolítica

El trasfondo es la tensión entre Washington y Pekín. La Casa Blanca respalda con fuerza la candidatura de Grossi, mientras que China y Rusia impulsan que, por primera vez, una mujer suceda a António Guterres. En su última cumbre, en la India, el bloque BRICS remarcó que ninguna mujer ocupó nunca el cargo y que América Latina, el Caribe y África tuvieron una representación marginal.

Qué significa para la Argentina

La candidatura de Grossi es una apuesta diplomática de alto perfil para el país: un argentino nunca encabezó la secretaría general de la ONU. Los candidatos vetados pueden volver a presentarse en futuras rondas, por lo que su postulación sigue en pie, aunque el respaldo de Estados Unidos parece tener como contracara la resistencia de otros miembros permanentes.

Lo que viene

El reglamento permite seguir votando hasta alcanzar un candidato sin vetos y con al menos nueve apoyos. La prolongación del proceso refleja la fragmentación del sistema internacional y anticipa que el próximo secretario general surgirá de una negociación entre potencias más que de una preferencia mayoritaria.