Manifestantes en una marcha en ParísImagen de archivo de una manifestación en París (2023). Foto: Jules* / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)

Las marchas, que comenzaron con reclamos de estudiantes secundarios, sumaron a sindicatos y Chalecos Amarillos. Hubo enfrentamientos en París, Marsella, Toulouse y otras ciudades, y el primer ministro Sébastien Lecornu habló de un momento de cansancio en el país.

Francia vivió el sábado una nueva jornada de protestas masivas que terminó con incidentes en varias ciudades y con cientos de detenidos. El Ministerio del Interior informó unas 272 detenciones en las primeras horas del día, en el marco de movilizaciones que se extendieron por París, Marsella, Rennes, Toulouse y Angers, entre otras localidades.

Según el ministerio, se registraron intentos de saqueo, enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, incendios de mobiliario urbano y ataques contra sedes de organismos públicos y medios de comunicación.

De las aulas a la calle

El conflicto comenzó semanas atrás con reclamos de estudiantes secundarios por la falta de recursos en los liceos, la escasez de docentes y el deterioro de la infraestructura. Con el correr de los días, la protesta se transformó en un llamado nacional contra la desigualdad y el recorte del gasto público, al que se sumaron sindicatos y el movimiento de los Chalecos Amarillos, con consignas contra el aumento de precios y el debilitamiento del modelo social.

En París, la marcha partió de la Plaza de la República. También hubo disturbios en Lyon y Burdeos.

La lectura del Gobierno

El primer ministro, Sébastien Lecornu, reconoció que las autoridades temían disturbios y describió el momento como de cansancio en el país, en un clima de crisis permanente marcado por las guerras, la inflación y la pérdida de poder adquisitivo. El Gobierno acusó a La Francia Insumisa de impulsar las movilizaciones, algo que el partido de izquierda rechazó.

Entre los manifestantes, varios testimonios apuntaron al costo de vida, a las becas estudiantiles y al congelamiento de las ayudas para la vivienda, y se diferenciaron de los grupos que protagonizaron los incidentes.

Un final de mandato tenso

Las protestas llegan en el tramo final de la presidencia de Emmanuel Macron, con un escenario político fragmentado y polarizado de cara a las próximas elecciones. La combinación de malestar social y debilidad parlamentaria complica la capacidad del Gobierno para ensayar respuestas y anticipa un clima de conflictividad en los meses que restan.