Palácio do Planalto, sede del Gobierno de BrasilPalácio do Planalto. Foto: Senado Federal / Wikimedia Commons (CC BY 2.0)

A una semana de la segunda vuelta, los sondeos de Datafolha y Quaest muestran un empate técnico. En el primer debate televisado, el presidente usó el programa de ajuste argentino para atacar las propuestas de su rival.

La segunda vuelta presidencial en Brasil llega a su última semana con un escenario abierto. Según los sondeos de Datafolha y Quaest, Luiz Inácio Lula da Silva achicó la diferencia y quedó en un empate técnico con el senador Flávio Bolsonaro, que se había impuesto por un margen estrecho en la primera vuelta de comienzos de octubre.

Las mediciones ubican a Flávio Bolsonaro entre el 47% y el 48%, mientras que Lula aparece con entre el 45% y el 49%, según se consideren los votos totales o los válidos. La diferencia entre ambos queda dentro del margen de error.

La motosierra, en el centro del debate

El primer debate televisado del balotaje tuvo a la Argentina como protagonista inesperada. Lula utilizó el programa de ajuste de Javier Milei para cuestionar las propuestas económicas de su adversario y le preguntó si ya había pedido prestada la motosierra del presidente argentino, en alusión al símbolo de los recortes del gasto público.

La estrategia del oficialismo brasileño apunta a asociar al candidato opositor con un ajuste severo y sus costos sociales. Flávio Bolsonaro, por su parte, centró sus críticas en la gestión del Gobierno, la corrupción y la seguridad. Hubo además un cruce sobre el voto de las personas detenidas.

Por qué importa en la Argentina

La elección en el principal socio comercial del país tiene impacto directo en la relación bilateral. Milei ya expresó públicamente su respaldo a Flávio Bolsonaro, y la utilización de su figura por parte de Lula muestra hasta qué punto la política argentina se volvió parte del debate brasileño.

Una semana decisiva

Con el resultado en el margen de error, ambos comandos se concentran en los votantes indecisos. El oficialismo atribuye su recuperación a las movilizaciones en distintas regiones del país, mientras que el bolsonarismo busca sostener la ventaja obtenida en la primera vuelta. El desenlace definirá no solo el rumbo de Brasil, sino también el mapa político de la región.