Un estudio citado por Federico Sturzenegger estima que más de cuatro millones de personas podrían dejar el AMBA durante las próximas décadas si se consolidan las inversiones en energía y minería. Neuquén ya analiza escenarios de crecimiento vinculados con Vaca Muerta y proyecta hasta dos millones de habitantes para 2050.

Los cambios en la estructura productiva argentina podrían provocar una importante migración interna desde los grandes centros urbanos hacia provincias vinculadas con la energía y la minería durante las próximas décadas.

El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, comenzó a citar estimaciones que plantean que alrededor de cuatro millones de personas podrían abandonar el Gran Buenos Aires para trasladarse principalmente hacia la Patagonia y el Noroeste argentino.

La hipótesis está vinculada con un escenario de apertura económica, desregulación y crecimiento de inversiones en sectores exportadores como hidrocarburos, minería y agroindustria, que podría modificar gradualmente la distribución territorial de la población. 

Cuatro millones de personas podrían dejar el AMBA

Las estimaciones surgen de una tesis realizada por alumnos de la Maestría en Economía de la Universidad de San Andrés, denominada In the long run we are all in the Pampas: Un modelo de transición demográfica para Argentina.

El modelo plantea, bajo determinadas condiciones económicas, una reducción aproximada de 4,18 millones de habitantes en el AMBA, equivalente al 23,9% de su población inicial.

Al mismo tiempo, algunas provincias vinculadas con actividades productivas en expansión experimentarían un fuerte crecimiento. Entre los casos señalados aparecen Catamarca, que podría alcanzar un 237% de su población inicial, y Neuquén, un 180%.

Se trata de escenarios hipotéticos de largo plazo y no de una previsión de cumplimiento asegurado. Además, desde el Gobierno nacional indicaron que esas proyecciones no están siendo utilizadas para diseñar un programa oficial destinado a promover la migración interna. 

Neuquén ya registra la llegada de miles de personas

La situación es diferente en Neuquén, donde el crecimiento de Vaca Muerta ya llevó a las autoridades provinciales a estudiar el impacto de nuevos movimientos poblacionales.

El ministro provincial de Planificación, Innovación y Modernización, Ruben Etcheverry, estimó que actualmente llegan a la provincia entre 30.000 y 35.000 personas por año.

Neuquén tenía algo más de 710.000 habitantes según el Censo 2022, pero la administración provincial trabaja sobre diferentes escenarios para anticipar las necesidades de vivienda, educación, salud, transporte y otros servicios públicos. 

Vaca Muerta podría llevar a Neuquén a dos millones de habitantes

En un escenario moderado, las estimaciones provinciales proyectan que Neuquén podría llegar a 1.179.762 habitantes en 2050.

Sin embargo, si al crecimiento previsto se suma una corriente migratoria significativa proveniente del conurbano bonaerense, la provincia podría superar el millón de habitantes hacia 2030 y alcanzar los dos millones en 2050.

El fenómeno ya genera desafíos en algunas localidades. En Añelo, uno de los puntos centrales de la actividad de Vaca Muerta, las autoridades advirtieron sobre la presión que el aumento poblacional está provocando en las escuelas y el sistema sanitario. 

El plan de Neuquén para anticiparse al crecimiento

Ante estos escenarios, la provincia comenzó a estudiar herramientas para financiar la infraestructura necesaria frente a una eventual aceleración del crecimiento demográfico.

Entre las iniciativas bajo evaluación aparece la creación de un Fondo Federal de Infraestructura y Sustentabilidad Territorial de Vaca Muerta, acuerdos plurianuales entre Nación y Provincia y mecanismos que permitan que parte de la recaudación adicional generada por la actividad energética regrese al territorio.

Además, está prevista la creación de un Observatorio de la Dinámica Poblacional y Migratoria, destinado a seguir la evolución de estos movimientos y anticipar las necesidades de infraestructura.

Las propias autoridades neuquinas remarcan, sin embargo, que se trata de escenarios y no de pronósticos definitivos, ya que la evolución dependerá de variables económicas, políticas y productivas durante las próximas décadas.