El secretario de Coordinación de Producción, Pablo Lavigne, sostuvo que las relaciones comerciales continuarán pese al silencio oficial sobre la reelección de Lula. La senadora Patricia Bullrich, en cambio, reconoció el resultado y marcó diferencias con Milei.
Mientras Javier Milei mantiene el silencio sobre la reelección de Lula da Silva y la salida de Flávio Bolsonaro a través de la Argentina, distintas voces del oficialismo comenzaron a pronunciarse sobre el vínculo con Brasil.
«Las relaciones comerciales van a seguir»
El secretario de Coordinación de Producción del Ministerio de Economía, Pablo Lavigne, afirmó durante la AmCham Trade & Investment Conference que, a su criterio, las relaciones comerciales con Brasil «van a seguir como lo hicieron durante estos tres años». Describió a ambos países como «sustitutivos en algún punto y complementarios en muchos otros» y destacó que Brasil es el principal destino de las pick-ups argentinas y que necesita cada vez más gas y urea de la Argentina.
Sobre la salida de Bolsonaro, Lavigne reconoció que todavía restan resolver protocolos y aspectos operativos vinculados a la frontera. «Vamos a seguir trabajando las relaciones de Estado a Estado, como hacen dos países», dijo.
Bullrich se diferenció
La senadora Patricia Bullrich, jefa del bloque libertario en la Cámara alta, reconoció el triunfo de Lula en sus redes sociales. «La gente decide en las urnas y su voluntad se respeta. Ese es el principio fundamental de toda democracia», escribió. Aclaró que existen profundas diferencias políticas con el gobierno brasileño, pero destacó que ambos países comparten historia, intereses estratégicos y oportunidades de cooperación.
En su mensaje, también advirtió sobre el uso de la Justicia en la disputa política y sostuvo que las democracias no deben regirse por lógicas en las que el sector derrotado enfrenta la privación de la libertad.
Señales cruzadas
Las declaraciones de Lavigne y Bullrich muestran que dentro del oficialismo conviven distintas estrategias frente a Brasil: la confrontación ideológica que encarna el Presidente y una mirada más pragmática que prioriza el comercio y la institucionalidad. Con el principal socio comercial del país gobernado por Lula hasta 2030, el Gobierno deberá definir cuál de esas líneas prevalece.
