La escalada del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán podría tener consecuencias directas en Europa: aumento de las facturas energéticas, tensión en los mercados del gas y una posible nueva crisis migratoria que pondrá a prueba el sistema de asilo de la Unión Europea.
La guerra en Medio Oriente ya empieza a generar efectos económicos y políticos más allá de la región. En Unión Europea, el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán amenaza con provocar un fuerte impacto en los precios de la energía y podría desencadenar una nueva presión migratoria sobre el continente.
El temor en Europa se centra en un posible “efecto mariposa”: ataques a infraestructuras energéticas estratégicas y la interrupción de rutas comerciales clave podrían disparar los costos del gas y el petróleo para hogares y empresas.
Energía más cara para Europa
Uno de los principales riesgos es la interrupción del suministro energético global. En los primeros días del conflicto se registraron ataques contra instalaciones vinculadas a Saudi Aramco en Arabia Saudita y contra infraestructuras de gas licuado en Qatar, responsable de una parte clave del suministro mundial de gas natural licuado (GNL).
Además, la tensión en el estratégico Estrecho de Ormuz, por donde circula cerca de una quinta parte del petróleo mundial y el 30% del GNL, provocó un fuerte salto en los mercados energéticos.
El índice europeo de referencia para el gas, el TTF de Ámsterdam, llegó a subir más de 40% en un solo día, mientras que el precio del petróleo Brent también registró fuertes incrementos.
Europa llega con reservas bajas
La crisis energética llega en un momento delicado para el continente. Tras el invierno, los almacenamientos de gas europeos se encuentran cerca del 30% de su capacidad, uno de los niveles más bajos desde la crisis energética provocada por la invasión rusa de Ucrania en 2022.
Aunque Europa avanzó en la diversificación de su matriz energética, la dependencia de combustibles fósiles sigue siendo elevada. Aproximadamente el 80% del consumo energético europeo depende todavía de petróleo y gas.
Ante este escenario, los analistas prevén que la UE busque aumentar las importaciones de gas natural licuado desde Estados Unidos, lo que podría elevar aún más los precios para los consumidores.
Riesgo de una nueva crisis migratoria
La guerra también plantea desafíos políticos y humanitarios. En España y el resto de Europa crece la preocupación por una posible ola migratoria si el conflicto provoca una desestabilización mayor en la región.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ya advirtió sobre el impacto potencial de la crisis en la migración durante una conversación con el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdoğan.
El antecedente más cercano es la guerra civil en Siria, que provocó el desplazamiento de millones de refugiados hacia Europa en 2016.
La prueba para la nueva ley migratoria
Si el conflicto se profundiza, la Pacto de Migración y Asilo de la Unión Europea, aprobado en 2023 y que entrará en vigor este año, enfrentará su primera gran prueba.
El nuevo sistema busca repartir de forma más equitativa la responsabilidad entre los países miembros, obligando a los Estados que reciben a los migrantes en primera instancia a gestionar los procedimientos de asilo, mientras que otros países deberán contribuir mediante reubicaciones o apoyo económico.
La evolución de la guerra en Medio Oriente será clave para determinar si Europa enfrenta solo un shock energético temporal o una crisis geopolítica con consecuencias económicas y humanitarias mucho más profundas.