Los nombres de Alex Saab y Raúl Gorrín volvieron al centro de la escena venezolana en medio de versiones sobre detenciones, posibles extradiciones y un renovado interés de Estados Unidos por figuras clave del entramado financiero del chavismo. Ambos enfrentan antecedentes judiciales y acusaciones de lavado de dinero en tribunales estadounidenses. 


El panorama de Alex Saab y Raúl Gorrín aparece atravesado por una fuerte incertidumbre. Reuters informó el mes pasado que Saab, aliado de Nicolás Maduro, fue reportado como arrestado nuevamente en Venezuela en una operación conjunta con participación estadounidense, aunque su abogado negó esa detención y sectores oficialistas también rechazaron esa versión. En el mismo reporte se indicó que Gorrín también habría sido arrestado, pero la información pública disponible sigue siendo parcial y con escasas confirmaciones oficiales. 

La presión sobre ambos nombres creció todavía más después de que Reuters revelara que la administración de Donald Trump evalúa una acusación penal contra Delcy Rodríguez y que, entre las exigencias planteadas por Washington, figura la detención o extradición de al menos siete exfuncionarios o figuras vinculadas al madurismo. Entre los nombres mencionados por fuentes consultadas por Reuters aparecen precisamente Saab y Gorrín, quienes ya estaban en la mira judicial de Estados Unidos desde años anteriores. 

Qué causas enfrenta Alex Saab

Saab, empresario colombiano y exaliado clave del poder venezolano, fue extraditado desde Cabo Verde a Estados Unidos en octubre de 2021. El Departamento de Justicia estadounidense informó entonces que estaba acusado de lavar dinero vinculado a un esquema de sobornos relacionado con el sistema cambiario venezolano. Más tarde, Reuters reportó que Saab se declaró inocente en Miami y que también intentó sin éxito hacer valer inmunidad diplomática. 

Además, el Departamento de Justicia acusó en 2021 a varias personas por lavado de dinero vinculado a contratos para alimentos y medicinas en Venezuela, una investigación que volvió a poner bajo foco operaciones relacionadas con estructuras empresariales cercanas al chavismo. Reuters también informó que Saab recibió clemencia en 2023 como parte de un intercambio de prisioneros entre Washington y Caracas, antes de regresar a Venezuela y volver a quedar luego bajo sospecha. 

La situación judicial de Raúl Gorrín

Raúl Gorrín, empresario de medios y finanzas, acumula también un largo historial de acusaciones en Estados Unidos. El Departamento de Justicia lo señaló en 2018 por conspiración para violar la ley anticorrupción, conspiración para lavar dinero y múltiples cargos de lavado, dentro de un esquema de sobornos vinculado a operaciones cambiarias favorables con el Estado venezolano. Según esa acusación, el dinero ilícito fue canalizado mediante empresas fantasma y cuentas offshore, y parte de los fondos terminó en bienes raíces, yates y artículos de lujo. 

En octubre de 2024, el Departamento de Justicia sumó otra causa y lo acusó de conspiración para lavar dinero en un esquema de USD 1.200 millones. El organismo precisó que, si fuera condenado, podría enfrentar una pena máxima de 20 años de prisión. En comunicados posteriores, el propio Departamento de Justicia lo describió además como prófugo en otra causa abierta en Florida. 

Un temor que se extiende en el chavismo

La combinación de causas judiciales abiertas, versiones de arrestos y un eventual esquema de cooperación más amplio entre Caracas y Washington encendió alertas dentro del chavismo. Reuters reportó que Estados Unidos endureció la presión sobre Delcy Rodríguez con el objetivo de conseguir entregas o extradiciones de figuras de alto perfil del entorno del antiguo poder venezolano. Ese dato alimenta la hipótesis de una etapa en la que algunos operadores financieros, testaferros o intermediarios del régimen puedan dejar de sentirse protegidos. 

Por ahora, lo que sí está corroborado es que tanto Saab como Gorrín arrastran expedientes graves en Estados Unidos por presunto lavado de dinero, y que su situación actual en Venezuela sigue rodeada de versiones contradictorias. En ese marco, el temor compartido dentro del chavismo no pasa solo por una posible extradición, sino también por la posibilidad de que alguno de estos nombres decida colaborar con la justicia norteamericana para reducir su propia exposición penal. Esa última posibilidad, por el momento, sigue siendo una especulación, no un hecho confirmado.