Martín Ezequiel Álvarez Giaccio era argentino y vivía en Barcelona. En agosto de 2021 asesinó a su pequeño hijo en la habitación de un hotel y le envió un estremecedor mensaje a la madre. Permaneció prófugo durante tres semanas hasta que fue encontrado muerto.
Un caso ocurrido en Barcelona en agosto de 2021 se convirtió en uno de los episodios más estremecedores de violencia vicaria registrados en España. Martín Ezequiel Álvarez Giaccio, un economista argentino de 44 años, asesinó a su hijo Leo, de apenas 2 años y 9 meses, pocos días después de que su pareja decidiera terminar la relación.
La investigación determinó que el hombre preparó el crimen y eligió como escenario un hotel que tenía un significado particular para la pareja. Después de matar al niño, escapó y le envió un mensaje a su expareja que permitió descubrir lo ocurrido.
El caso provocó una intensa búsqueda policial que se extendió durante tres semanas y terminó con el hallazgo del cuerpo de Álvarez Giaccio en las afueras de Barcelona.
La separación que ocurrió ocho días antes del crimen
Álvarez Giaccio había emigrado a España durante la década del 90 y se había instalado en Barcelona. Trabajaba en el sector bancario y vivía junto a su pareja, una mujer de origen francés, y el hijo que tenían en común.
El 16 de agosto de 2021, la mujer le comunicó que quería finalizar la relación y le pidió que abandonara la vivienda familiar.
Hasta entonces no existían denuncias previas por violencia contra el hombre. Sin embargo, según la reconstrucción posterior, la conversación por la separación derivó en una fuerte discusión.
Antes de marcharse, Álvarez Giaccio pronunció una frase que posteriormente adquiriría otro significado: “De esto te vas arrepentir”.
Pese al conflicto entre ambos, continuó viendo a su hijo. La madre permitió que mantuviera el contacto frecuente con el pequeño, sin imaginar lo que ocurriría días después.
Reservó una habitación en un hotel vinculado a la historia de la pareja
El 22 de agosto, el hombre se comunicó con su expareja y acordó pasar a buscar al niño dos días después.
Para el 24 de agosto reservó una habitación en el Hotel Concordia de Barcelona, ubicado en la zona de Montjuïc. El lugar tenía un significado especial: allí la pareja había celebrado su casamiento y pasado su noche de bodas.
La habitación elegida fue la 704, ubicada en el séptimo piso.
Durante la mañana del 24, Álvarez Giaccio pasó a buscar al pequeño y le dijo a su madre que lo llevaría a una plaza. Sin embargo, ambos se dirigieron al hotel.
Pasaron la tarde juntos antes del asesinato
Padre e hijo estuvieron durante varias horas en las instalaciones del establecimiento y utilizaron la pileta.
Otros huéspedes los observaron juntos y nada parecía fuera de lo habitual. Incluso, el hombre grabó al niño con su teléfono y le pidió que mirara hacia la cámara para enviarle imágenes a su madre.
Horas después, la situación cambió por completo.
De acuerdo con la investigación, Álvarez Giaccio asfixió a su hijo utilizando una almohada. Posteriormente escondió el cuerpo debajo de la cama de la habitación.
Después tomó su teléfono y envió un mensaje a su expareja:
“Te dejé en el hotel lo que merecés”.
El mensaje que alertó a la madre
La mujer recibió la comunicación cerca de las 22 y rápidamente sospechó que algo grave había ocurrido.
Se comunicó con la Policía catalana y se trasladó hasta el hotel. Una vez allí mostró los mensajes que había recibido y los agentes ingresaron a la habitación.
En un primer momento encontraron una ventana abierta y llegaron a considerar que el hombre podía haber saltado junto con el pequeño.
Sin embargo, al revisar el lugar encontraron el cuerpo de Leo debajo de la cama. Los intentos por reanimarlo no tuvieron éxito.
Su padre ya había escapado.
Las cámaras registraron cómo escapó del hotel
Las imágenes de seguridad permitieron reconstruir parte de los movimientos posteriores al crimen.
Álvarez Giaccio salió de la habitación, atravesó diferentes sectores del hotel, trepó una cerca y logró llegar hasta un edificio vecino antes de alcanzar la calle.
Después tomó un taxi y pidió ser trasladado hasta el aeropuerto de Barcelona-El Prat.
Una vez allí ingresó a la Terminal 1 y desapareció. En un primer momento, los investigadores consideraron que podía haber abandonado España, pero comprobaron que no figuraba como pasajero en ningún vuelo.
La revisión de otras cámaras reveló posteriormente que había ingresado al aeropuerto y luego había vuelto a salir. Los investigadores consideraron que la maniobra podía haber sido utilizada para desviar la búsqueda.
Permaneció prófugo durante tres semanas
La búsqueda se extendió durante varios días. Las autoridades difundieron fotografías e identikits y analizaron diferentes hipótesis sobre el paradero del argentino.
También se evaluó la posibilidad de que hubiera escapado hacia otro país o incluso regresado a Argentina, aunque no aparecieron elementos firmes que respaldaran esa posibilidad.
Mientras continuaban los operativos, la madre del niño hizo pública una carta en la que expresó el profundo dolor provocado por el asesinato de su hijo y manifestó su intención de buscar justicia.
Finalmente, el 15 de septiembre de 2021, aproximadamente tres semanas después del crimen, Álvarez Giaccio fue encontrado muerto, colgado de un árbol en un bosque de las afueras de Barcelona, cerca del lugar donde se había perdido la señal de su teléfono celular.
Su muerte impidió que pudiera ser llevado a juicio por el asesinato.
La lucha de la madre para quitarle el apellido del padre
Después de la muerte del hombre comenzó otra batalla para la familia.
Leo había sido enterrado inicialmente llevando el apellido paterno. Su madre inició entonces un procedimiento para conseguir que el niño dejara de llevar el apellido del hombre que lo había asesinado.
Finalmente, el pedido prosperó y Leo pasó a utilizar el apellido de su madre.
El caso quedó asociado en España al concepto de violencia vicaria, una forma de violencia en la que el agresor utiliza a los hijos u otros seres queridos como instrumento para provocar sufrimiento a su pareja o expareja.
En este caso, la investigación estableció que el asesinato del pequeño fue utilizado como una forma extrema de venganza contra su madre, apenas ocho días después de que ella decidiera terminar la relación.