Estación Callao de la línea B del subte de Buenos AiresEstación Callao, línea B. Foto: Galio / Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0)

La detención de delegados de AGTSyP durante una protesta en la línea B derivó en un paro total que paralizó la red hasta su liberación. En paralelo, las cámaras de colectivos advirtieron que podrían recortar servicios nocturnos en el AMBA.

El transporte público del AMBA vivió una jornada de alta tensión. La Asociación Gremial de Trabajadores del Subterráneo y Premetro (AGTSyP) paralizó por completo las seis líneas del subte y el Premetro después de que la Policía de la Ciudad detuviera a varios de sus delegados durante una protesta en la terminal Juan Manuel de Rosas de la línea B.

El conflicto se desató cuando los trabajadores abrieron puertas de emergencia y molinetes. La División Subtes realizó varias detenciones, entre ellas las del secretario general del gremio, Néstor Segovia, y de los delegados Claudio Dellecarbonara y Facundo Heredia, estos dos últimos acusados de obstaculizar la tarea policial. El sindicato anunció que el servicio no se reanudaría hasta su liberación.

Liberación y vuelta del servicio

Tras varias horas de tensión, la Justicia ordenó la liberación de todos los detenidos, que fueron citados a una audiencia el miércoles 21 de octubre para que se les comuniquen formalmente los hechos. Con esa definición, el gremio levantó la medida y el servicio comenzó a normalizarse de manera gradual; la línea B fue la última en regularizarse.

El Gobierno porteño había activado un decreto y una resolución para exigir la prestación de un servicio esencial durante la protesta.

Las posturas

Tras recuperar la libertad, Dellecarbonara afirmó que lo ocurrido no se veía desde la dictadura, defendió la liberación de molinetes como una medida legítima y responsabilizó al jefe de Gobierno porteño por el operativo.

Colectivos: advertencia de recortes nocturnos

En paralelo, cuatro cámaras empresarias del transporte automotor (CEAP, CETUBA, CTPBA y CEUTUPBA) advirtieron que podrían reducir frecuencias o suspender servicios nocturnos en más de un centenar de líneas de jurisdicción nacional. Sostienen que la tarifa mínima vigente desde mayo, de $742,81, está muy por debajo del costo real, que estiman en $2.494,13, y denuncian un faltante de unos $40.000 millones entre junio y octubre.

Un sistema bajo presión

Las dos situaciones reflejan la fragilidad del transporte metropolitano: conflictos gremiales cada vez más tensos y un esquema de financiamiento que las empresas consideran insostenible. Para los millones de usuarios que dependen de subtes y colectivos, la combinación de paros y posibles recortes vuelve cada vez más incierta la movilidad cotidiana.