Góndola de supermercadoImagen ilustrativa. Foto: Horacio Cambeiro / Wikimedia Commons (CC BY 3.0)

Cientos de personas hicieron fila desde la madrugada para postularse a los empleos de una nueva sucursal que abrirá en noviembre. La escena refleja las dificultades del mercado laboral formal.

La imagen se repitió en redes sociales y medios: una fila de más de diez cuadras en Ezeiza, en el sur del conurbano bonaerense, formada por cientos de personas que buscaban uno de los 40 puestos de trabajo ofrecidos por una cadena de supermercados para su nueva sucursal, que abrirá en noviembre.

La convocatoria estaba prevista para las 8 de la mañana, pero a las 4 ya había una multitud esperando. Los organizadores adelantaron el inicio a las 6 para ordenar la jornada.

Quiénes hacían fila

Entre los postulantes había jóvenes en busca de su primer empleo, personas que necesitan ingresos adicionales para llegar a fin de mes y desocupados que intentan volver al mercado formal. La desproporción entre la cantidad de interesados y los puestos disponibles fue la postal más elocuente de la jornada.

Lo que dicen los datos

La escena se inscribe en un contexto de deterioro del empleo registrado. Según un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) publicado en julio, con datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, entre noviembre de 2023 y abril de 2026 se perdieron 341.396 puestos de trabajo registrados y la cantidad de empleadores se redujo en 28.262.

Más allá de una fila

Las convocatorias masivas para pocos puestos se convirtieron en un indicador informal del estado del mercado laboral. Muestran la presión de quienes buscan un empleo formal, con aportes y obra social, en un escenario en el que, según distintas encuestas, buena parte de los hogares recurre al endeudamiento para cubrir sus gastos corrientes.