Fachada de la Casa Rosada, sede del Gobierno nacionalCasa Rosada. Foto: Diego Delso / Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0)

El Presidente cuestionó en redes a periodistas y analistas que advierten por la pérdida de poder adquisitivo. Un relevamiento reciente de Zentrix indica que dos de cada tres argentinos se quedan sin dinero antes del día 20 y que más de la mitad se endeudó en los últimos seis meses.

Javier Milei salió a responder a quienes advierten sobre la dificultad de muchas familias para llegar a fin de mes. En un extenso mensaje en sus redes sociales, el Presidente calificó esa idea como una completa mentira y apuntó contra periodistas y analistas, a quienes acusó de repetir una frase sin sentido.

En tono irónico, Milei preguntó cómo podría alguien vivir diez días sin comer ni beber si realmente se quedara sin dinero el día 20. Consultado sobre el endeudamiento de los hogares, sostuvo que quienes alertan sobre una crisis no entienden la lógica intertemporal del crédito.

Lo que dicen los datos

La afirmación presidencial choca con los resultados del último Monitor de Opinión Pública de la consultora Zentrix. Según ese relevamiento, dos de cada tres argentinos se quedan sin dinero antes del día 20 y apenas el 9,8% tiene margen para ahorrar.

El 56,2% de los encuestados recurrió a algún crédito en los últimos seis meses, y más de la mitad de ellos lo usó para pagar alimentos y salud. Entre los menores de 40 años, el 72% no llega al día 20, y en la clase baja la proporción asciende al 83,3%.

Dos lecturas del endeudamiento

La discusión de fondo gira en torno al uso del crédito. Para el Gobierno, el financiamiento permite a las familias distribuir sus gastos en el tiempo, algo propio de una economía con más acceso al crédito. Para la consultora, en cambio, cuando los hogares usan ingresos futuros para cubrir gastos corrientes se genera un ciclo que se retroalimenta y convierte la mora en un riesgo estructural.

Un debate que excede las cifras

La frase de llegar o no a fin de mes funciona como síntesis de la percepción social sobre la economía. La respuesta presidencial busca disputar ese relato en un momento de consumo débil y de indicadores de actividad que no terminan de despegar. La evolución de los salarios en los próximos meses será la que defina cuál de las dos lecturas se impone.