El proceso de liquidación de SanCor atraviesa un momento de máxima tensión judicial. Mientras avanza la venta de los activos de la histórica cooperativa láctea, distintos sectores presentaron impugnaciones que cuestionan el mecanismo aprobado para desprenderse de las plantas industriales y las marcas, lo que podría demorar el proceso. 

Tres frentes judiciales complican la liquidación

La controversia involucra a tres actores principales: un consorcio integrado por más de 1.000 acreedores, un empresario interesado en adquirir la compañía y un integrante de la sindicatura que denunció presuntas irregularidades durante el proceso concursal.

Todos coinciden en cuestionar la decisión de vender los bienes de SanCor por separado en lugar de ofrecer la empresa como una unidad económica en funcionamiento, modalidad que consideran más conveniente para preservar el valor de la firma y proteger a los acreedores. 

La venta de las plantas y las marcas, en el centro del conflicto

El pliego de licitación aprobado establece la comercialización de los activos en siete lotes independientes, con un precio base total de 52,1 millones de dólares.

Dentro de ese esquema, las seis plantas industriales fueron valuadas en unos 27,4 millones de dólares, mientras que las marcas comerciales alcanzan un valor cercano a los 24,7 millones, incluyendo la histórica marca SanCor y otras como Mendicrim, Tolem y Quesabores. 

Quienes impugnan el procedimiento sostienen que separar las marcas de las fábricas reduce significativamente el valor del conjunto y dificulta que la producción continúe bajo un mismo proyecto empresarial.

También cuestionan el desarrollo del proceso

Además del método de venta, las presentaciones judiciales plantean objeciones sobre la transparencia del expediente.

Entre ellas figuran cuestionamientos a la valuación de algunos activos, el acceso restringido a la documentación técnica utilizada para fijar los precios de referencia y presuntas irregularidades en el funcionamiento de la sindicatura que interviene en la quiebra. 

Más de 700 trabajadores ya fueron desvinculados

Mientras continúa la disputa judicial, la situación laboral dentro de SanCor sigue deteriorándose. De los 914 empleados que tenía la empresa al comenzar el proceso de quiebra, 736 ya fueron desvinculados.

Actualmente permanecen unos 178 trabajadores para mantener operativas las seis plantas que todavía funcionan, aunque la producción continúa muy por debajo de su capacidad y la empresa permanece prácticamente paralizada desde abril. 

Un futuro aún incierto

La cooperativa, que llegó a operar 14 plantas industriales y fue una de las principales empresas lácteas del país, enfrenta un panorama complejo.

Con una deuda superior a los 120 millones de dólares y múltiples impugnaciones judiciales en trámite, el futuro de la venta de sus activos dependerá ahora de las decisiones que adopte la Justicia sobre las distintas presentaciones realizadas por acreedores, interesados y miembros del propio proceso concursal.