Los elevados precios de los alquileres temporarios obligan a muchos fieles a replantear su estadía en la previa de la llegada del Sumo Pontífice.

Con alquileres que trepan hasta los 14 millones de pesos en la víspera de la misa de León XIV, los creyentes evalúan achicar la estadía o viajar en el día para poder participar.

La altísima demanda turística y la especulación inmobiliaria en torno a la llegada del Papa León XIV ponen contra las cuerdas a la feligresía. Con valores de alquileres temporarios que alcanzan cifras de hasta 14 millones de pesos en las inmediaciones de la Basílica, los fieles que esperaban participar de la vigilia y de la histórica misa ven cómo los costos de hospedaje se vuelven completamente prohibitivos. Lejos de poder planificar una estadía cómoda, la preocupación de los creyentes y de las agrupaciones parroquiales pasa ahora por reestructurar la logística, evaluando la posibilidad de viajar de forma directa en el día o reducir al mínimo las horas de alojamiento para no quedar afuera del acontecimiento religioso.