La necesidad de construir un esquema competitivo choca con la proliferación de sectores divididos en el interior.

Los reordenamientos en el interior del país exponen el desgaste del PJ y la creciente conflictividad entre intendentes, gobernadores y agrupaciones nacionales.

El intento del peronismo por encarar la reorganización opositora tropieza con la realidad política de las provincias. A diferencia de otros ciclos electorales, el PJ afronta un escenario de alta dispersión territorial donde las conducciones locales no logran alinear a todas las facciones.

En distritos clave del norte y del cuyo argentino, las diferencias sobre la relación con los oficialismos locales y el perfil de las candidaturas aumentaron la conflictividad, alejando las chances de armar listas de consenso.

FOCOS DE CONFLICTO Y ESCENARIOS LOCALES

  • Egos e internas en Jujuy: Referentes locales admiten que para unificar una propuesta se requiere que los dirigentes «bajen las armas» y cedan pretensiones individuales.
  • El dilema de Salta: La convivencia entre el esquema impulsado por la gobernación de Sáenz y los sectores opositores mantiene en duda la viabilidad de un acuerdo.
  • Mendoza dividida: Las grietas internas posteriores al congreso partidario continúan vigentes, manteniendo al PJ local sin una estrategia electoral unificada.
  • La trampa bonaerense: La extensa disputa en el distrito con mayor padrón del país opera como telón de fondo de todas las negociaciones.

La senadora jujeña Carolina Moisés asumió la conducción partidaria en medio de un clima de dispersión entre las tribus peronistas.

RIESGOS PARA LA ESTRATEGIA FEDERAL

Frente a la falta de arbitrajes nacionales eficaces, la balcanización del peronismo provincial pone en riesgo la conformación de frentes competitivos, abriendo la posibilidad de que diversas facciones compitan con boletas separadas