El proyecto contempla seis grandes obras de infraestructura y busca convertir a Ushuaia en un polo estratégico para el Atlántico Sur y la logística antártica. Defensa ya dispone de $217.954 millones y prevé completar la primera etapa hacia 2029.
El Gobierno nacional avanzó con el plan para reactivar la construcción de la Base Naval Integrada de Ushuaia, un proyecto estratégico que lleva décadas en planificación y que volvió a cobrar impulso en el marco de la nueva agenda oficial sobre las Islas Malvinas, el Atlántico Sur y la Antártida.
El ministro de Defensa, Carlos Presti, y el canciller Pablo Quirno recorrieron el predio junto con autoridades de la Armada Argentina para conocer los detalles técnicos de las obras, cuyo reinicio está previsto para principios de 2027.
Actualmente, el proyecto presenta un desarrollo limitado: cuenta principalmente con una platea de hormigón construida durante la etapa iniciada en 2022. A diciembre de 2023, el avance informado era del 9,13%.
Cómo será la nueva Base Naval Integrada de Ushuaia
El proyecto contempla unos 39.362 metros cuadrados de superficie cubierta, con más de una docena de instalaciones.
Está prevista la construcción de edificios de comando, alojamientos para personal, galpones, talleres, depósitos, un helipuerto y espacios destinados específicamente a la logística antártica.
Uno de los componentes centrales será un muelle de 585 metros, diseñado para ampliar la capacidad operativa y permitir la llegada de embarcaciones de mayor porte.
También habrá cámaras frigoríficas, depósitos de combustible, galpones de carga y otras instalaciones destinadas a brindar soporte a las campañas hacia la Antártida.
Cuándo comenzarán las obras
La fecha prevista internamente para el reinicio efectivo de los trabajos es el 2 de enero de 2027.
La primera etapa tendrá como prioridad la construcción de 240 metros del nuevo muelle en aproximadamente 18 meses. Ese tramo permitiría comenzar a recibir embarcaciones que actualmente utilizan otras instalaciones.
El cronograma apunta a completar los 585 metros del muelle y el sector de logística antártica hacia mediados de 2029 o, a más tardar, a finales de ese año.
Para 2028 se proyecta comenzar con la relocalización de la actual base naval y desde 2029 avanzar con viviendas destinadas al personal.
Cuánto dinero destinará el Gobierno
Mediante el Decreto 867, el Ejecutivo reasignó $217.954 millones que ya se encuentran bajo la órbita de Defensa para poner nuevamente en marcha el proyecto.
El segundo tramo de financiamiento dependerá del Presupuesto 2027, donde el Gobierno proyecta incorporar más de $300.000 millones adicionales. Esa partida deberá ser aprobada por el Congreso.
Presti y Quirno aseguraron que la construcción será financiada íntegramente con recursos argentinos y descartaron aportes de Estados Unidos, otros países u organismos internacionales.
“Cien por ciento argentina”, remarcó el ministro de Defensa, quien señaló que no se trata de una base combinada con fuerzas extranjeras.
Las seis obras previstas para la Base Naval
El plan se divide en seis grandes frentes: la construcción del muelle, los obradores necesarios para mantener los trabajos durante el invierno, el edificio de servicios marítimos, la urbanización y provisión de servicios básicos, los edificios destinados a logística antártica y la posterior relocalización de la actual base junto con las viviendas para el personal.
A diferencia del esquema utilizado anteriormente, el Gobierno anticipó que la construcción se realizará mediante licitaciones públicas. La Armada tiene previsto avanzar con cinco procesos licitatorios en simultáneo.
El objetivo estratégico en el Atlántico Sur y la Antártida
La ubicación de la futura base es considerada estratégica por su acceso a la bahía de Ushuaia y al canal de Beagle, además de su cercanía con el aeropuerto.
El Gobierno busca que Ushuaia amplíe su participación como centro logístico para las operaciones hacia la Antártida, un segmento en el que actualmente Punta Arenas, en Chile, cuenta con una infraestructura más desarrollada.
La Armada también prevé utilizar las nuevas instalaciones para mejorar el monitoreo del Atlántico Sur y de la denominada milla 201, además de fortalecer la capacidad logística y operativa argentina en la región.
El horizonte estratégico también está puesto en 2048, cuando está prevista la posibilidad de una primera revisión del Tratado Antártico. En ese escenario, las autoridades consideran que una mayor infraestructura y presencia argentina podrían reforzar el papel del país como puerta de acceso al continente antártico.