El equipo económico apuesta a una mayor disponibilidad de financiamiento, más circulación de pesos y una recuperación de los ingresos para fortalecer el mercado interno. Sin embargo, la mora bancaria, la inflación y la pérdida de poder adquisitivo dificultan el repunte.
El Gobierno nacional busca que la recuperación económica llegue con mayor fuerza al mercado interno y comenzó a concentrar esfuerzos en estimular el consumo y mejorar la actividad de aquellos sectores que todavía muestran dificultades.
Aunque las proyecciones contemplan un crecimiento del Producto Bruto Interno superior al 2,5% durante 2026, la mejora no se refleja con la misma intensidad en todos los rubros. Por ese motivo, una de las prioridades para los próximos meses será generar condiciones que permitan recuperar el consumo.
La estrategia económica se apoya principalmente en tres motores: la reactivación del crédito, una mayor monetización de la economía y la recuperación de los ingresos reales. Sin embargo, por el momento los tres enfrentan obstáculos que podrían demorar sus efectos.
El Banco Central flexibilizó los créditos en dólares
Una de las últimas medidas apunta directamente a ampliar el financiamiento disponible para las empresas.
El Banco Central habilitó a los bancos a otorgar préstamos en dólares a compañías que no sean exportadoras ni proveedoras directas de empresas exportadoras, ampliando así el universo que puede acceder a este tipo de financiamiento.
Las entidades podrán destinar a esos créditos un monto equivalente a hasta el 15% de sus depósitos en moneda extranjera, lo que representaría aproximadamente USD 6.000 millones.
La decisión llega en un momento de fuerte crecimiento de las operaciones en moneda estadounidense. Los préstamos en dólares registran una expansión interanual cercana al 45%.
Además, los depósitos privados en dólares ya superan los USD 40.000 millones, mientras que el stock de préstamos otorgados por los bancos ronda los USD 24.000 millones.
Esto deja margen para que las entidades incrementen el financiamiento a empresas, especialmente teniendo en cuenta que las tasas de este tipo de operaciones resultan más bajas que las disponibles en pesos.
La mora complica el crédito para las familias
La situación es diferente cuando se analiza el financiamiento destinado directamente a los hogares.
Los bancos muestran mayor cautela para otorgar préstamos a las familias debido al incremento de la morosidad, una situación que puede transformarse en uno de los principales obstáculos para la recuperación del consumo.
El problema afecta particularmente a los sectores que dependen del financiamiento para concretar ventas, como electrodomésticos, productos electrónicos, automóviles y otros bienes durables.
Las financiaciones en pesos aumentan a un ritmo interanual del 32,3%, por debajo de la inflación acumulada durante los últimos doce meses, ubicada en torno al 33,8%.
Por eso, aunque la reactivación del crédito constituye uno de los pilares de la estrategia económica, todavía existen dificultades para que ese impulso llegue con fuerza al consumo cotidiano.
El Gobierno también apuesta a que circulen más pesos
El segundo elemento de la estrategia es la remonetización de la economía, un objetivo planteado por el presidente del Banco Central, Santiago Bausili.
El proceso implicaría aumentar gradualmente la cantidad de dinero disponible mediante diferentes mecanismos, entre ellos la compra de dólares o una menor renovación de los vencimientos del Tesoro.
Sin embargo, los últimos movimientos muestran que ese proceso sería paulatino. En la reciente licitación de deuda se renovó el 100% de los vencimientos, por lo que no hubo una expansión significativa de pesos por esa vía.
La expectativa oficial es que el aumento del dinero transaccional se produzca gradualmente durante los próximos meses.
Los salarios todavía no logran impulsar el consumo
El tercer motor considerado fundamental para fortalecer el mercado interno es la recuperación de los ingresos reales.
En este punto también aparecen dificultades. Los salarios del sector privado muestran una evolución cercana a la inflación, pero el incremento de las tarifas y otros gastos esenciales reduce la capacidad de compra de los hogares.
Las jubilaciones tampoco muestran una recuperación significativa frente al aumento general de los precios.
Una situación diferente se registra con la Asignación Universal por Hijo (AUH), que presenta una evolución por encima de la inflación.
La consecuencia es que una parte importante de los hogares todavía no experimenta una mejora suficientemente fuerte de sus ingresos como para incrementar de manera sostenida sus niveles de consumo.
La inflación de julio suma otro desafío
El repunte de la inflación registrado en julio agregó una dificultad adicional para la estrategia oficial.
Una aceleración de los precios puede absorber rápidamente cualquier mejora nominal de salarios, jubilaciones y otros ingresos, demorando la recuperación del poder adquisitivo.
De esta manera, el Gobierno enfrenta el desafío de conseguir que el crecimiento de determinados sectores de la economía se traslade al mercado interno.
Por ahora, el crédito, la cantidad de dinero disponible y los ingresos reales avanzan con menor fuerza de la necesaria para generar una recuperación contundente del consumo, una situación que se vuelve especialmente relevante a medida que comienza a acercarse el calendario electoral de 2027.