La imagen de Marcelo Gallardo en el banco de suplentes frente a Vélez Sarsfield ya tenía algo de despedida. Salió al segundo tiempo, hizo cambios, intentó una reacción. Pero internamente el ciclo estaba terminado.

Tras otra derrota, el entrenador suspendió la conferencia de prensa y deslizó una frase que resonó fuerte en el mundo River: “No veo respuestas”. Lo que pidió públicamente como “24 horas para reflexionar” fue, en realidad, el tiempo necesario para oficializar una decisión ya tomada.


Un equipo sin reacción

Los números acompañaron la sensación de fin de ciclo. River no ganó ninguno de los 19 partidos en los que comenzó perdiendo 1-0. Para un técnico que hizo del carácter competitivo su sello, ese dato fue demoledor.

El vestuario estuvo caliente en el entretiempo contra Vélez. Hubo gritos. Hubo reproches. Pero no hubo reacción estructural. El equipo mostró orgullo en algunos tramos, aunque sin el liderazgo interno que marcó la era dorada del primer ciclo.

Capitanes como Franco Armani y Juan Fernando Quintero no lograron replicar la impronta que supieron imponer referentes como Enzo Pérez o Leonardo Ponzio en otros tiempos. En el análisis interno apareció una palabra incómoda: carácter.


El desgaste del segundo ciclo

En su regreso, Gallardo no consiguió títulos y quedó eliminado de la Copa Libertadores 2026. Pese a una inversión cercana a los 85 millones de dólares en refuerzos, el equipo no logró consolidarse.

Intentó variantes: apostó por campeones del mundo, juveniles, figuras consagradas y cambios tácticos profundos. Los resultados no cambiaron. Las lesiones en cadena y el bajo rendimiento de algunos refuerzos aceleraron el desgaste.

La sensación que transmitió puertas adentro fue clara: había gastado su última bala.


La llamada decisiva y el discurso final

El lunes por la tarde, en el River Camp, Gallardo tomó el teléfono y llamó al presidente Stéfano Di Carlo para comunicarle su decisión. Luego mantuvieron una reunión presencial en la que quedó definido que el partido ante Banfield sería su despedida oficial.

Más tarde, habló con el plantel en tono sereno. Sin gritos. Sin reproches. Un mensaje breve para empujar al grupo a revertir la situación. Testigos aseguran que el discurso tuvo el mismo clima emocional que el video que grabó después.

En ese mensaje institucional, agradeció a los hinchas y destacó el crecimiento del club, pero evitó referencias directas al plantel. Fue una omisión que no pasó inadvertida.


El video sin guión y el final

El anuncio oficial se grabó en la cancha 1 del predio, en un solo intento y sin guión escrito. Hubo aislamiento de celulares para evitar filtraciones. Dos minutos exactos. Dolor contenido. Mano en el corazón. Fin de ciclo.

Mientras tanto, la dirigencia ya trabaja en el sucesor. El principal candidato es Eduardo Coudet, aunque también aparecen los nombres de Hernán Crespo y Gabriel Milito.

Gallardo se va en un momento complejo. Su estatua simbólica no se discute. Pero este segundo ciclo deja una enseñanza dura: incluso las historias más exitosas también tienen fecha de vencimiento cuando el equipo deja de responder.