La eliminación del Real Madrid en la UEFA Champions League generó una fuerte reacción puertas adentro del club. El presidente Florentino Pérez bajó al vestuario y lanzó un duro mensaje dirigido al plantel tras la derrota frente al Bayern Múnich.
Según trascendió, el dirigente comenzó con un tono moderado, reconociendo el esfuerzo del equipo, pero rápidamente endureció su postura al calificar la temporada como “una decepción”. En ese marco, fue contundente: una campaña sin títulos no está a la altura de la exigencia del club y dos temporadas consecutivas sin consagraciones resultan “intolerables”.
El discurso reflejó el mal momento deportivo que atraviesa el equipo, que acumula dos años sin logros importantes, algo poco habitual en su historia reciente. Además, Pérez cuestionó el rendimiento de varios jugadores y remarcó la responsabilidad que implica vestir la camiseta del conjunto madrileño.
En paralelo, el presidente confirmó la continuidad del entrenador hasta el final de la temporada, mientras analiza posibles cambios de cara al futuro. También hubo críticas implícitas a los refuerzos incorporados, teniendo en cuenta la inversión realizada y el bajo impacto en el rendimiento del equipo.
La situación se agrava por otros resultados recientes: el equipo quedó relegado en la liga local y ya había perdido la final de la Supercopa de España, lo que profundiza el clima de tensión interna.
En este contexto, el plantel afrontará los últimos partidos del calendario con la presión de cerrar la temporada de la mejor manera posible, en medio de cuestionamientos y con la obligación de revertir la imagen.