El peso de los alquileres en los presupuestos familiares profundiza las asimetrías sociales y vuelve a poner en debate la accesibilidad a la vivienda en los grandes centros urbanos.
Un relevamiento sobre el mercado inmobiliario porteño refleja la fuerte presión habitacional que soportan los sectores más vulnerables, obligados a comprometer gran parte de sus ingresos mensuales solo para cubrir el costo locativo.
El acceso a la vivienda en la Ciudad de Buenos Aires continúa siendo uno de los desafíos socioeconómicos más complejos para los sectores de menores recursos. Según los datos difundidos sobre el sector inmobiliario y el mercado de locaciones, el 40% de los hogares pertenecientes a los estratos de menores ingresos debe destinar más de la mitad de su salario mensual exclusivamente al pago del alquiler.
El informe detalla el impacto asimétrico que la crisis habitacional genera en el tejido urbano porteño. Mientras el mercado de alquileres transita reordenamientos tras los cambios normativos y la fluctuación de la oferta, las familias de menores ingresos enfrentan un nivel de esfuerzo financiero sumamente elevado, lo que reduce drásticamente su margen para afrontar gastos esenciales en alimentación, salud, transporte y educación, consolidando un cuadro de alta vulnerabilidad económica.