La guerra en Medio Oriente sumó este viernes un nuevo capítulo con la decisión de Estados Unidos de profundizar su operativo militar para garantizar la navegación en el Estrecho de Ormuz, una ruta estratégica por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial. En paralelo, Washington anunció el envío de tres buques anfibios adicionales y unos 2.500 marines a la región, en medio de una escalada que ya impacta de lleno en los mercados energéticos. 

La ofensiva se produce luego de que Irán mantuviera restricciones y ataques sobre esa vía marítima clave, lo que llevó a Estados Unidos a buscar una reapertura incluso sin una coalición amplia de aliados. En ese contexto, el presidente Donald Trump cuestionó públicamente a países de la OTAN por no sumarse a las operaciones para asegurar el paso marítimo. 

Por qué el Estrecho de Ormuz es decisivo

El Estrecho de Ormuz conecta el Golfo Pérsico con los mercados globales y es uno de los puntos más sensibles del comercio mundial de energía. La interrupción parcial del tránsito, en el marco del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, ya provocó un fuerte sacudón en el precio del crudo y del gas. Reuters informó días atrás que la ONU pidió garantizar el paso de carga humanitaria por la zona ante el riesgo de mayores demoras y desabastecimiento. 

La presión militar también se explica por el temor a minas navales, drones, lanchas rápidas y misiles iraníes que amenazan a buques mercantes y petroleros. Según AP, el refuerzo militar estadounidense busca apuntalar esa operación en medio de una guerra que ya dejó bajas estadounidenses y daños sobre infraestructura energética regional. 

Suben el petróleo y el gas

El conflicto volvió a golpear a los mercados internacionales. AP reportó que el Brent ya superó los 108 dólares por barril, mientras la interrupción del flujo energético en el Golfo aumenta la presión inflacionaria global. Otros reportes periodísticos de este viernes también reflejaron nuevas subas del petróleo y del gas tras la apertura de los mercados europeos. 

La combinación de guerra, ataques a refinerías e incertidumbre sobre Ormuz alimenta el temor a una crisis energética de mayor alcance, con impacto directo sobre combustibles, transporte y precios internacionales. 

Crece la presión sobre Irán

En paralelo, Israel confirmó en las últimas horas la muerte de altos mandos iraníes, entre ellos el portavoz de la Guardia Revolucionaria, Ali Mohammad Naini, y el jefe de inteligencia de la unidad Basij, Ismail Ahmadi. Estos golpes se suman a nuevos bombardeos sobre objetivos del régimen iraní y a una cadena de represalias misilísticas sobre Israel y otros puntos del Golfo. 

Mientras tanto, Irán sostuvo que su producción de misiles continúa activa y advirtió que funcionarios estadounidenses e israelíes podrían ser perseguidos incluso fuera de la región. El conflicto, lejos de desacelerarse, muestra una dinámica cada vez más regional y con efectos económicos globales.