El nuevo esquema de bandas cambiarias vuelve a poner el foco en la evolución del dólar. Tras el dato de inflación de marzo, el mercado ya tiene una referencia clara sobre cuál podría ser el techo del tipo de cambio en mayo sin que intervenga el Banco Central de la República Argentina. 

Según el funcionamiento del sistema, el límite superior de la banda se ajusta automáticamente en función del Índice de Precios al Consumidor informado por el INDEC. Con una inflación del 3,4% en marzo, ese cálculo proyecta que el dólar mayorista podría alcanzar aproximadamente los $1.761 hacia fines de mayo sin que el Banco Central esté obligado a vender reservas. 

Este esquema de flotación administrada permite que la cotización se mueva dentro de un rango determinado, absorbiendo tensiones del mercado sin intervención directa. Solo en caso de superar ese techo, la autoridad monetaria debe actuar para contener la suba. 

De acuerdo con analistas del mercado, el margen actual implica que el dólar podría subir cerca de un 29% desde los niveles recientes antes de activar mecanismos de control. Sin embargo, no se descarta que el Gobierno decida intervenir antes si considera que una suba acelerada puede impactar en la inflación. 

En paralelo, el Banco Central mantiene una estrategia de acumulación de reservas. En lo que va del año, logró comprar más de USD 5.700 millones, en una racha sostenida de intervenciones positivas en el mercado cambiario. 

El objetivo oficial es fortalecer los activos externos y alcanzar una acumulación de entre USD 10.000 y 17.000 millones durante 2026, aunque ese resultado dependerá de factores como el ingreso de divisas por exportaciones y la demanda de dinero. 

Con este escenario, el dólar se mantiene como una variable clave para la economía argentina, en un contexto donde la estabilidad cambiaria resulta central para contener la inflación y sostener el programa económico.