Estadio Maracaná, en Río de JaneiroEstadio Maracaná. Foto: Daniel Basil / Wikimedia Commons (CC BY 3.0 BR)

Con goles de Lautaro Di Lollo, Miguel Merentiel y un tanto agónico de Leandro Paredes, el equipo de Arruabarrena revirtió el 0-1 de la ida y jugará la final el 21 de noviembre en Barranquilla.

Boca consiguió la hazaña que necesitaba. En el Maracaná, el equipo de Rodolfo Arruabarrena venció 3-1 a Vasco da Gama por la vuelta de la semifinal de la Copa Sudamericana, revirtió la derrota por 1-0 sufrida en La Bombonera y se clasificó a la final con un global de 3-2.

El arranque fue ideal: a los 4 minutos, Lautaro Di Lollo abrió el marcador de cabeza y emparejó la serie. A los 33, Miguel Merentiel estiró la ventaja y Boca se fue al descanso con el 2-0 que lo dejaba en la final.

Un final de alto voltaje

En el segundo tiempo, Puma Rodríguez descontó para Vasco y la serie volvió a quedar igualada, con la definición por penales en el horizonte. Pero a dos minutos del final apareció Leandro Paredes: el capitán, que había ingresado desde el banco tras recuperarse de una lesión muscular que lo marginó de la ida, sacó un remate desde afuera del área que terminó en la red y desató el festejo xeneize.

La final, en Barranquilla

Boca jugará la final a partido único el sábado 21 de noviembre en el estadio Metropolitano Roberto Meléndez de Barranquilla, Colombia. Su rival saldrá de la otra semifinal entre Atlético Mineiro y Montevideo City Torque, en la que el conjunto brasileño ganó 3-0 la ida y aparece como favorito.

Un golpe anímico

La clasificación llega en un buen momento para Boca, que además comparte la punta de la tabla anual del fútbol argentino. La final continental representa una oportunidad de cerrar la temporada con una consagración y de revalidar el proyecto de Arruabarrena, que superó en Río una de sus pruebas más exigentes.