El brote de hantavirus detectado en el crucero MV Hondius mantiene en alerta a autoridades sanitarias internacionales, mientras el barco continúa retenido frente a Cabo Verde y crece la incertidumbre sobre su destino final.
La embarcación, que viajaba desde Argentina hacia las Islas Canarias, permanece aislada con 147 personas a bordo tras confirmarse varios contagios y al menos tres muertes vinculadas al virus. La situación es monitoreada de cerca por la Organización Mundial de la Salud, que coordina acciones con distintos países.
Uno de los focos de mayor preocupación es la posible dispersión internacional del virus. Las autoridades buscan a más de 80 pasajeros de un vuelo en el que viajó una turista infectada que luego falleció, con el objetivo de identificar contactos estrechos y evitar nuevos contagios.
El hantavirus es una enfermedad poco frecuente que generalmente se transmite por contacto con roedores infectados, aunque en este caso se analiza la posibilidad de contagios entre personas en entornos cerrados, como el propio crucero, algo considerado poco habitual.
Mientras tanto, el Gobierno de Canarias advirtió que, por ahora, “no se dan las circunstancias” para que el barco haga escala en el archipiélago, ya que la prioridad es evacuar a los pasajeros con síntomas y garantizar su atención médica.
En paralelo, equipos médicos y epidemiológicos continúan evaluando la evolución del brote. Hasta el momento no se detectaron nuevos casos, pero se mantienen estrictas medidas de aislamiento y seguimiento sanitario dentro del buque.
El caso reaviva las alertas globales sobre enfermedades infecciosas en contextos de viajes internacionales y pone en el centro del debate la coordinación sanitaria entre países ante situaciones de riesgo.