Con 207 partidos disputados, 125 goles y una huella imborrable que abarca dos décadas con la camiseta albiceleste, el rosarino construyó estadísticas monumentales que reescribieron la historia del fútbol argentino y mundial.

El legado estadístico de Lionel Andrés Messi en la Selección Argentina se compone de marcas monumentales que parecen inalcanzables. A lo largo de sus 21 años de trayectoria con la absoluta —desde su debut en agosto de 2005 hasta su adiós definitivo—, el capitán acumuló un total de 207 partidos jugados y se consolidó como el máximo artillero histórico con 125 conquistas oficiales.

A estos registros se suman 68 asistencias y un total de 193 intervenciones directas en goles con el combinado nacional. Su dominio abarca también el plano global e internacional: es el máximo goleador sudamericano en Copas del Mundo (21 tantos), el jugador con más presencias mundialistas (6 torneos) y el dueño de récords absolutos en Mundiales como mayor cantidad de partidos como capitán (26), minutos disputados (3054) y premios MVP (16). Un legado estadístico descomunal que dibuja un antes y un después en el deporte nacional.