El riesgo país de la Argentina registró una marcada caída este miércoles, impulsado por un clima de optimismo en los mercados internacionales tras el anuncio del alto el fuego entre Estados Unidos e Irán.
El indicador, elaborado por JP Morgan, descendió desde los 610 puntos hasta ubicarse en torno a los 551 puntos básicos durante la mañana, para luego estabilizarse cerca de los 563, lo que representa una baja cercana al 8% en la jornada .
Rebote de bonos y euforia global
La mejora estuvo acompañada por una suba de los bonos soberanos argentinos, que operaron en Wall Street con alzas de entre 1,2% y 2,4%. Este movimiento se dio en sintonía con un fuerte repunte de los mercados internacionales.
En Estados Unidos, los principales índices bursátiles mostraron importantes avances: el S&P 500 subió 2,6%, el Nasdaq 100 trepó 3,2% y el Dow Jones avanzó cerca de 1.000 puntos, reflejando un renovado apetito por el riesgo.
El impacto clave del petróleo
Uno de los factores centrales detrás de este giro fue la caída del precio del petróleo, tras la tregua entre Washington y Teherán. El barril de Brent retrocedió más de 16%, ubicándose cerca de los 91 dólares, mientras que el crudo WTI cayó casi 20 dólares, con una baja cercana al 17% .
La reapertura del estrecho de Ormuz y la expectativa de una menor tensión geopolítica redujeron el temor a interrupciones en el suministro energético global, lo que impactó directamente en los precios.
Efectos en Argentina
El nuevo escenario favoreció a la deuda argentina, ya que los inversores retomaron posiciones en activos emergentes. Sin embargo, el impacto no fue uniforme: mientras los bonos subieron, las acciones de empresas petroleras argentinas que cotizan en Nueva York registraron caídas, afectadas por la baja del crudo.
A nivel local, el índice S&P Merval también mostró una leve suba y se mantuvo por encima de los 3.000.000 puntos.
Un alivio que aún es frágil
Si bien la caída del riesgo país representa una señal positiva, los analistas advierten que la mejora dependerá de la estabilidad del acuerdo entre Estados Unidos e Irán y de la evolución del contexto internacional.
El episodio vuelve a demostrar la alta sensibilidad de los mercados financieros frente a los eventos geopolíticos, donde cualquier señal de distensión o conflicto puede generar movimientos bruscos en los precios de los activos.