El precio de los combustibles en Argentina continúa en ascenso y acumula incrementos superiores al 20% en las últimas semanas, en un contexto marcado por la tensión internacional y su impacto en el mercado energético. A pesar de algunos intentos por contener los valores, la tendencia alcista se mantiene y ya se siente con fuerza en los surtidores.

La nafta registró una suba cercana al 23% desde el inicio del conflicto en Medio Oriente, lo que se refleja especialmente en la Ciudad de Buenos Aires, donde los precios superaron los $2.000 en la mayoría de las estaciones de servicio. En febrero, el promedio de la nafta súper rondaba los $1.674, mientras que en abril ya se ubica por encima de los $2.080, evidenciando un incremento significativo en pocas semanas.

Las distintas marcas acompañaron este movimiento con ajustes progresivos, tanto en combustibles comunes como en versiones premium y diésel. En paralelo, la petrolera estatal aplicó una política de contención que permitió mantener su nafta súper por debajo de ese umbral, cerca de los $1.999, buscando amortiguar el impacto en los consumidores.

Sin embargo, esta estrategia solo logró desacelerar parcialmente los aumentos, ya que el resto del mercado continuó trasladando los mayores costos derivados del encarecimiento del petróleo a nivel global. Esto generó diferencias entre compañías, aunque con una tendencia generalizada de subas.

A nivel local, el Gobierno también intervino postergando aumentos impositivos previstos para el sector, con el objetivo de moderar el impacto en los precios finales. Aun así, los analistas coinciden en que estas medidas no alcanzaron para revertir la dinámica alcista.

El escenario internacional sigue siendo determinante, ya que la evolución del conflicto en Medio Oriente influye directamente en el valor del crudo. A esto se suman factores internos como el tipo de cambio y la estructura impositiva, que terminan configurando el precio que pagan los consumidores.

De cara a lo que viene, el comportamiento de los combustibles dependerá tanto de la situación global como de las decisiones que adopten el Gobierno y las empresas del sector, en un contexto de alta sensibilidad para la economía argentina.