La reapertura parcial del estrecho de Ormuz generó un fuerte impacto en los mercados internacionales y provocó una abrupta caída en el precio del petróleo. El nuevo escenario abre interrogantes sobre qué puede ocurrir con los combustibles en Argentina en las próximas semanas.

Luego de una tregua entre Irán y Estados Unidos que permitió retomar el tránsito en una de las rutas más importantes del comercio energético mundial, el barril de crudo registró una baja cercana al 10%. El Brent se ubicó en torno a los 89 dólares, mientras que el WTI cayó a poco más de 81 dólares. 

Este movimiento tuvo un efecto inmediato en el sector energético global, con caídas en las acciones de las principales petroleras y una baja generalizada en las cotizaciones.

Qué puede pasar con la nafta en el país

En Argentina, el impacto no es directo ni inmediato. El precio internacional del petróleo es uno de los factores clave para definir el valor de los combustibles, pero existen otras variables locales que inciden en la formación de precios.

En ese contexto, YPF había implementado un congelamiento de precios por 45 días como mecanismo para amortiguar el impacto de la suba previa del crudo, cuando el barril había superado los 100 dólares. 

Desde el sector advierten que, una vez finalizado ese período, los valores no necesariamente volverán a niveles anteriores, ya que las empresas buscan compensar pérdidas acumuladas durante la etapa de estabilidad.

Por qué no bajaría de inmediato

A pesar de la caída reciente, especialistas señalan que los precios en surtidor solo bajarían si el petróleo desciende de forma sostenida hasta niveles cercanos a los 60 dólares por barril, algo que hoy se considera poco probable.

Además, factores como los daños en la infraestructura petrolera en Medio Oriente y la incertidumbre geopolítica siguen condicionando el mercado.

En paralelo, la política local también juega un rol clave. La decisión del Gobierno de postergar subas en impuestos a los combustibles y la estrategia de las petroleras ayudaron a contener los aumentos, que en Argentina fueron menores que en otros países. 

Un escenario todavía incierto

Por ahora, el mercado se mantiene expectante. La reapertura del estrecho de Ormuz alivió la tensión y redujo la presión sobre los precios, pero la situación sigue siendo frágil.

Las empresas energéticas continúan monitoreando la evolución del conflicto en Medio Oriente, ya que cualquier cambio puede impactar rápidamente en el precio del crudo y, en consecuencia, en los valores locales de la nafta y el gasoil.