El Servicio Meteorológico Nacional asegura que El Niño persistirá y alcanzará una intensidad muy fuerte hacia fin de año. En Corrientes, Prefectura y la Policía Rural buscan a dos peones desaparecidos en el río Paraná.
Las inundaciones en el Litoral podrían ser apenas el anticipo de un verano complicado. El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) informó en su último reporte que existe un 100% de probabilidad de que la fase El Niño persista e incluso se intensifique entre octubre y diciembre, hasta alcanzar una intensidad muy fuerte.
La Organización Meteorológica Mundial y la agencia estadounidense NOAA coinciden en que el evento podría ubicarse entre los más intensos de los últimos 70 años, de allí que se lo mencione como un Súper Niño. Su pico se espera para diciembre y sus efectos se extenderían hasta febrero o marzo de 2027.
Qué implica para la Argentina
El Niño se asocia en el país con lluvias por encima de lo normal, tormentas severas y riesgo de desbordes, sobre todo en el noreste y la Mesopotamia, ya golpeados por la crecida de los ríos Paraná y Uruguay. Los pronósticos prevén que el fenómeno avance hacia el centro del país durante los próximos meses.
La Costa Atlántica bonaerense aparece entre las zonas bajo observación para la temporada de verano, con condiciones que podrían complicar las vacaciones de diciembre, enero y febrero.
Búsqueda en el Paraná
Mientras tanto, la emergencia hídrica sigue dejando consecuencias. En Corrientes, Prefectura Naval y la Policía Rural de Bella Vista, junto con la Unidad Especial de Seguridad Rural y Ecológica, buscan a dos peones rurales, de apellidos Ledesma y Salazar, que desaparecieron en aguas del Paraná, en las inmediaciones de la isla Ibirapitá, mientras realizaban sus tareas habituales.
El operativo combina patrullaje fluvial y rastrillaje terrestre en la zona de islas, un terreno complejo por las corrientes. La búsqueda se suma a la muerte de un productor en el norte de Santa Fe, ocurrida días atrás cuando intentaba poner a salvo su hacienda.
Prevención como prioridad
Un Niño de esta magnitud obliga a las provincias y a los municipios a reforzar la planificación: mantenimiento de desagües, alerta temprana, protocolos de evacuación y asistencia al sector agropecuario. La experiencia de eventos anteriores muestra que buena parte del daño se define antes de que lleguen las lluvias más intensas.
