El gobierno de Javier Milei enfrenta un escenario complejo marcado por el aumento del malestar social y la caída en los índices de confianza, en un contexto donde la apuesta oficial se centra en la baja de la inflación y la recuperación del consumo.
Según mediciones de la Universidad Torcuato Di Tella y la consultora Poliarquía, la confianza del consumidor cayó un 5% en abril, mientras que la percepción sobre el Gobierno descendió un 12%, reflejando un deterioro en el humor social que también empieza a preocupar a los mercados.
Entre los factores que explican este escenario aparecen el impacto de la inflación —que en marzo alcanzó el 3,4%— y la pérdida de poder adquisitivo en los salarios, además de tensiones políticas recientes que afectaron la imagen del oficialismo.
Este clima de incertidumbre también se traslada al plano financiero. El riesgo país se mantiene por encima de los 500 puntos básicos y no logra perforar ese umbral, mientras los inversores comienzan a anticipar el escenario electoral de 2027, donde ya se perfila una posible disputa entre Milei y el gobernador bonaerense Axel Kicillof.
A pesar de estas señales, el Gobierno confía en una mejora en los próximos meses. Se espera una desaceleración de la inflación —con proyecciones cercanas al 2% mensual— y un repunte de la actividad económica impulsado por la recuperación de ingresos y una mayor estabilidad macroeconómica.
En paralelo, el Banco Central logró acumular cerca de USD 7.000 millones en reservas durante el primer cuatrimestre del año, lo que aporta cierto respaldo al esquema financiero. Sin embargo, este dato no alcanza por sí solo para revertir la percepción negativa en la sociedad.
El desafío hacia adelante será que los avances macroeconómicos se traduzcan en mejoras concretas en el día a día de la población. De lo contrario, advierten analistas, podrían adelantarse las tensiones políticas y económicas de cara al próximo ciclo electoral.