Una joven de 27 años rompió el silencio y contó en primera persona el horror que vivió desde su infancia dentro de una secta liderada por su propio padre. Tras años de abusos, manipulación y miedo, logró escapar a los 15 años y hoy intenta reconstruir su vida.
La historia de Rita Reidel expone una realidad marcada por el control extremo, el aislamiento y la violencia. Nació y creció en una comunidad cerrada en Olivos, donde funcionaba una organización conocida como “Iglesia del Próximo Siglo”, encabezada por su padre, Miguel Reidel.
Desde pequeña, su vida estuvo atravesada por reglas estrictas y una lógica que rechazaba todo vínculo externo. Familiares, amistades y cualquier contacto fuera del grupo eran considerados una amenaza. En ese contexto, el miedo se convirtió en una constante. “Era como un dolor en el cuerpo”, describió sobre lo que sentía en su infancia.
Según su testimonio, dentro de ese entorno no solo existía manipulación psicológica, sino también abusos sexuales sistemáticos. La joven relató que estas situaciones eran naturalizadas dentro de la comunidad, lo que le impedía comprender en ese momento la gravedad de lo que estaba viviendo.
El sistema funcionaba bajo una estructura de poder donde el líder imponía normas absolutas, controlaba los vínculos y sostenía prácticas que incluían múltiples parejas y sometimiento de las mujeres. Todo ocurría dentro de un marco donde cuestionar era prácticamente imposible.
El escape y una vida marcada por la supervivencia
La salida de ese mundo no fue sencilla. Tras años de violencia y un período especialmente traumático viviendo sola con su padre, Rita logró escapar a los 15 años.
Sin embargo, la libertad no significó estabilidad inmediata. Durante su adolescencia atravesó situaciones de extrema vulnerabilidad, con relaciones violentas, consumo de drogas y dificultades para sostenerse económicamente.
A los 17 años se fue a vivir sola y encontró en la prostitución una forma de subsistencia. “Era lo único que conocía”, reconoció sobre esa etapa de su vida.
La reconstrucción personal
Con el paso del tiempo, inició un proceso terapéutico que marcó un antes y un después. A través de ese trabajo, comenzó a comprender lo vivido y a construir nuevas herramientas para salir adelante.
Actualmente estudia Mecánica Dental en La Plata, vive sola y busca sostener una vida más estable. Aunque continúa atravesando las secuelas del trauma, logró tomar distancia de su pasado y comenzar un camino diferente.
En 2023 denunció a su padre por abuso sexual, pero la causa no avanzó y fue archivada. A pesar de eso, decidió hacer pública su historia.
“Mi batalla es por la nena que nadie protegió”, expresó, en una frase que resume su proceso.
Hoy, su testimonio no solo busca sanar, sino también visibilizar una problemática profunda: la violencia dentro de estructuras cerradas y las dificultades que enfrentan las víctimas para ser escuchadas.