Lo que comenzó como una fiesta de 15 en un pequeño pueblo de la Patagonia terminó convirtiéndose en el brote de hantavirus más grave registrado en la historia de Argentina. Entre fines de 2018 y comienzos de 2019, la localidad de Epuyén quedó marcada por una tragedia sanitaria que dejó 12 muertos y 34 personas infectadas.
El episodio ocurrió tras una celebración realizada en noviembre de 2018 en el salón Peumayén, donde asistieron más de 100 personas. Días después, varios invitados comenzaron a presentar síntomas compatibles con hantavirus y la situación rápidamente escaló hasta convertirse en una emergencia epidemiológica sin precedentes en la Patagonia.
Cómo comenzó el brote
La primera víctima fatal fue una adolescente de 14 años que murió el 3 de diciembre de 2018. Las investigaciones posteriores de la ANLIS-Malbrán determinaron que el brote estaba relacionado con la cepa Andes Sur, la única variante conocida de hantavirus capaz de transmitirse de persona a persona.
El contacto estrecho entre los asistentes a la fiesta resultó clave para la propagación del virus. Según las investigaciones epidemiológicas, hubo contagios incluso por encuentros a menos de un metro de distancia y simples saludos entre personas infectadas.
Con el paso de los días, la cadena de contagios se extendió también a reuniones familiares, velorios y otros encuentros sociales. Para el 10 de diciembre ya había cinco casos confirmados y varios pacientes internados en terapia intensiva.
El pueblo quedó aislado durante semanas
Frente al avance del brote, las autoridades sanitarias implementaron un operativo excepcional. Más de 140 vecinos quedaron bajo aislamiento preventivo y la vida cotidiana en Epuyén quedó prácticamente paralizada durante 45 días.
Escuelas, comercios y actividades sociales debieron suspenderse, mientras equipos de salud realizaban controles permanentes y seguimiento epidemiológico.
La principal estrategia sanitaria fue el denominado Aislamiento Respiratorio Selectivo (ARS), que obligaba a toda persona que hubiera tenido contacto estrecho con casos positivos a permanecer en cuarentena domiciliaria y utilizar barbijos de alta eficiencia.
Las autoridades destacaron posteriormente que ningún profesional de la salud resultó contagiado durante el operativo, lo que reforzó la eficacia de las medidas implementadas. El brote fue oficialmente declarado finalizado recién en marzo de 2019.
El paciente cero y las secuelas sociales
Las investigaciones apuntaron inicialmente a Víctor Díaz, un jubilado de 68 años, como posible paciente cero del brote. Sin embargo, su familia siempre negó esa hipótesis y aseguró que nunca pudo determinarse con precisión dónde se produjo el contagio inicial.
Además del impacto sanitario, el episodio dejó profundas secuelas emocionales y sociales en la comunidad. Muchos vecinos denunciaron haber sufrido discriminación y rechazo en localidades cercanas por provenir de Epuyén.
Por qué el caso sigue siendo clave a nivel mundial
El brote de Epuyén se transformó en un caso de referencia internacional debido a la peligrosidad de la cepa Andes Sur, cuya tasa de letalidad ronda el 40%, según especialistas de la ANLIS-Malbrán.
La experiencia argentina es actualmente utilizada como modelo sanitario para enfrentar nuevos brotes, como el reciente episodio detectado en el crucero MV Hondius, donde autoridades internacionales buscan evitar una propagación masiva del virus.